ROMINA CEJAS
Desde los 15 años los deportes extremos pasaron a ser parte de mi vida, comencé patinando en un snake board, mucho más adelante a los 24 años empecé a soñar con ser surfer, cosa que no era nada fácil, porque vivía en Miami y tenía que esperar a los huracanes para que haya olas.
Mi primer viaje surfero fue a Sebastián Inlet, un lugar precioso lleno de tiburones. Luego fui a Brasil, allí corrí olas en Praia do Rosa, Ferrugem, Garopaba, y Florianópolis; más tarde partí a Lobitos, Perú, un lugar para experimentados en tubos. También tuve la oportunidad de conocer Nicaragua y Costa Rica lugar al que volví seis veces y donde evoluciono mi surf. Pero el mejor lugar, sin lugar a dudas, fue Hawaii lugar soñado por todos los surfistas del mundo.
EL último viaje que realicé fue a Chile como embajadora del arte, invitada por Lucila Gil a través del club surf y arte, allí pude representar a Argentina exponiendo mí pintura.
El arte es otra pasión, si bien pinto desde niña, el surfing despertó los colores que amaba, empecé entonces a pintar olas en todas partes y hoy me dedico a pintar tablas.